Los frutos podridos del Sistema

Decíamos que el Sistema es el TODO, el actual MODO de vivir, producir, consumir, repartir, proteger, cuidar, sanar, envejecer, es decir, el actual modo de vida, que por estas latitudes es “OCCIDENTAL”.

Y, como los conceptos tienen consecuencias, pues vivimos según lo que creemos o, mejor dicho, lo que nos han hecho creer, y por tanto, en mucho, un engaño.

El ejemplo del árbol es uno muy sencillo que, al modo de las parábolas, nos permiten entender muchas cosas profundas.

Si un árbol no cumple su función (dar frutos, sombra, leña o adorno), entonces hay que cortarlo.

Y, si comparamos el Sistema con el árbol, ¿Qué frutos vemos?, ¿Qué nos está significando? ¿Qué nos esta regalando?.

Veamos un poco y veámoslo integralmente, como lo hemos propuesto:

En lo económico, vivimos la peor crisis de la historia (moderna) y sí, la desigualdad es tremenda, inhumana. La riqueza (llámese también “desarrollo”) se reparte de modo muy desigual. Ya desde 1992, la ONU para el desarrollo (PNUD) publicaba un artículo llamado “La copa de champagne” en donde se decía que el quintal más rico del planeta (20 por ciento de la población) vivía y consumía el 83 por ciento de la producción total del mismo mientras que el quintal más pobre, apenas sobrevivía con 1.3 por ciento de “la riqueza” y cabe decir que ahora las cosas están peores.

Entonces, por el lado económico, los frutos del Sistema están podridos, ni a Dios le gustan, tampoco a nosotros (bueno, a muchos).

En lo social (o desarrollo social y humano), ahora muy requetemedido, ¿Cómo estamos?, ¿Cómo está la SOCIEDAD? ¿Contenta, solidaria, organizada, participativa, activa, espontánea, instruida… etc.?.

Vivimos en una sociedad fragmentada, con muchísima delincuencia, fruto, digo yo, de la injusticia y de la pobreza, con una pésima educación y, tal vez, mucha desinformación (claro, todo está controlado por algunos medios).

Entonces, en lo social, también los frutos del Sistema están podridos, a muchos no nos gusta, ni a Dios mismo.

En lo Político (nuestra forma de autoridad) ¿Cómo estamos?, ¿Todavía creemos en los gobiernos?, ¿En los partidos u organizaciones políticas?, ¿Son transparentes, piensan y actúan por y para el pueblo?, ¿Rinden cuentas, son honestas, no corruptas, apegadas “a Derecho”?… ¿Y los ciudadanos estamos conformes con este modo de política?. Sin duda no y de esto hay muchos datos, muchísimos.

O sea, entonces, en lo Político, los frutos del Sistema están también podridos, y ni a Dios ni a nosotros nos gustan.

A lo mejor, dándose la Cumbre de Copenhague esperábamos “frutos ecológicos” para conservar o, al menos, mejor cuidar a nuestra “Madre Tierra”, el planeta, nuestra única casa común (planeta en el que viajamos todos, dicen algunos) y, no, pues no llegaron los mínimos acuerdos y los malos y podridos frutos seguirán dándose, llenos de gusanos, contaminación, avaricia, intereses y dinero.

En fin, dados los frutos podridos de TODO este Sistema, no nos queda de otra que construir otro, diferente, muy diferente y en ello habrá que empeñar solamente la Vida, no queda de otra.

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